lunes, 6 de junio de 2011

Concepciones sobre el papel de la educación, del arte y la literatura

Pablo Latapí como intelectual, filósofo, educador del último tercio del siglo XX en México, es claro al afirmar que el sistema educativo nacional no cumple sus objetivos más elementales, ni podrá cumplirlos en un plazo razonable, agrega que es lento e ineficaz en sus avances. Nuestro sistema educativo mexicano contribuye al creciente antagonismo de las clases sociales, media urbana y rural; regiones ricas y regiones pobres. Además discrimina a los pobres y favorece las desigualdades.
El tema central de esta reflexión es que reforma educativa que no va acompañada de reformas económicas fracasa. La realidad es que existen dos Méxicos: el moderno y el México marginal que está representado por la mayoría, que tarde que temprano será rechazada por la educación y después por el empleo. Nuestro humanista contemporáneo no se queda con sus pensamientos, casi grita, escuchen ¡algo hay que hacer!:
... nos rebelamos ante las pretensiones reduccionistas del neoliberalismo y sus falsas seguridades: ni ha llegado el fin de la historia, ni es verdad que no haya otras alternativas ni queremos entender la educación como adiestramiento para ser sólo productores eficientes. Los seres humanos seguiremos siendo inacabados, continuaremos corriendo tras nuestras utopías... seguiremos teniendo la esperanza... la educación latinoamericana exige una opción sobre nuestro destino colectivo que no podemos abdicar ni delegar en los economistas de las burocracias internacionales. Hacemos educación porque seguimos teniendo imaginación [Latapí Sarre, 1996: 25].
La congruencia existe en el doctor Latapí, de inmediato viene su propuesta de una Educación Alternativa, basada en una economía paralela, veamos que dice:
Para una educación paralela hay que suponer una economía paralela hay que suponer una economía paralela. Habría que pensar en un vasto programa de empresas populares [...] con el que vinculase con el proyecto educativo. Se trataría de empresas creadas por el Estado, concebidas como de propiedad social y organizadas en cooperativas [...] Los programas de educación se destinarían [...] a jóvenes y adultos y se ajustarían a la oferta de empleo de esa red de empresas [...] Los centros educativos estarían asociados a las empresas populares. No sólo emplearían sus instalaciones y equipos, sino que los técnicos y trabajadores participarían activamente en la educación [Latapí Sarre, 1982: 70-71].
La importancia de esta propuesta de un modelo educativo, es que podría sugerir reformas importantes al Sistema Educativo Nacional, tendiente a concebir el hombre siempre como proyecto, como ser histórico, inquieto, inquisitivo y con una vocación hacía el futuro que sabe ponerse metas que lo superan y sabe fracasar, está en constante aprendizaje. La concepción de hombre abierto hacia el futuro que tiene, es de aquel que se desarrolla en el arte, los símbolos, la literatura, la fantasía y la música

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